Por primera vez, el examen se aplicó en línea, a través de una plataforma contratada por más de 42 millones de pesos. Mientras los estudiantes se preparaban para obtener un lugar en igualdad de condiciones, en redes sociales se ofrecían servicios para burlar el examen y los sistemas de inteligencia artificial utilizados para supervisarlo; desde asesorías hasta propuestas de acudir a los domicilios de los aspirantes para ayudarlos.