Sin congruencia no hay calidad moral

México necesita menos narrativas de confrontación y más congruencia pública. Porque cuando las reglas solo se aplican al adversario, dejan de ser justicia y se convierten en herramienta política.

La autoridad moral no se construye señalando a los demás todos los días, sino actuando con la misma vara para todos, incluso para los propios.

Te invito a leer mi artículo en Las Noticias Ya.