Vivimos en un país donde la “rendición de cuentas” se ha convertido en una expresión de moda. La escuchamos en cada entrevista, en cada discurso y en cada evento institucional. Todos la mencionan, todos la prometen, pero pocos la practican con rigor.
Rendir cuentas implica informar con precisión qué se hizo con cada peso del recurso público, a quién se pagó, qué beneficios generó y cómo se midieron los resultados. No es una frase que se de usar a la ligera. Mucho menos para decir lo que se hace, siendo esa su obligación en el cargo.
Sobre esto te cuento en Las Noticias Ya.