Fomentar la cultura de las denuncias internas en el ámbito empresarial es esencial para salvaguardar derechos colectivos como la salud y la información.
En un mundo corporativo cada vez más interconectado con la sociedad, los whistleblowers —o denunciantes internos— emergen como figuras clave para exponer irregularidades que trascienden los muros de una empresa y afectan el bien común.
En México, donde la transparencia y el derecho a la información son pilares constitucionales, las denuncias internas representan no solo un mecanismo de control ético, sino una extensión del derecho humano a conocer hechos que impactan la salud pública y la seguridad colectiva.
Sobre esto escribo en Expansión Política.