El desvío de recursos públicos a través de programas de ciencia y tecnología se ha convertido en una práctica cada vez más común.
En los últimos años, ha surgido una preocupante tendencia: el uso indebido de programas de ciencia y tecnología como vía para el desvío de fondos. Lo que debería ser un motor de innovación, desarrollo y beneficio colectivo, se ha transformado, en algunos casos, en un mecanismo sofisticado para justificar gastos inflados, proyectos fantasma o asignaciones sin supervisión adecuada.
Lo que alguna vez fue un gran impulsor del talento mexicano hoy parece utilizado como botín político. Bajo el discurso de apoyar la investigación, se esconden intereses ajenos a la ciencia. Fondos que deberían destinarse al avance del conocimiento, al desarrollo de tecnología nacional y a la formación de profesionales, terminan desviados hacia fines opacos, dejando de lado a quienes realmente se han preparado y han dedicado su vida al estudio.
Te platico más en AIPZ.