Ese es su verdadero espíritu. Y si hablamos de un deporte que despierta pasión y emociones como el fútbol, hay que recordarlo con más fuerza pues el fútbol se juega con el corazón en la cancha, pero, fuera de ella, debe ser un espacio para convivir, crecer y soñar en comunidad.
La Copa por el Bienestar Zacatecas fue un ejemplo claro de ello. Un torneo que no solo mostró talento y esfuerzo deportivo, sino que logró algo mucho más profundo. Logró unir a municipios, familias y tradiciones. Nos dio la oportunidad de descubrir a jóvenes con un potencial inmenso (tanto hombres como mujeres) y, sobre todo, les brindó la posibilidad de soñar en grande.
Hoy en AIPZ escribo sobra la Copa del Bienestar.