Discusión de la reforma electoral: de interés público y democrático

Nuestro país México tiene una democracia electoral en el que el derecho universal del sufragio es ejercido con plena efectividad y libertad por los ciudadanos. Las diversas fuerzas políticas que integran nuestro sistema electoral representan en gran medida a la amplia pluralidad de la sociedad, la cual cada determinado tiempo participan en los procesos electorales a nivel federal y local, asimismo se cuenta con una clara división de poderes, pesos y contrapesos que están establecidos en la Constitución y que a través del tiempo se han fortalecido.

En próximos días comenzará el análisis, discusión y en su caso aprobación de la minuta de una nueva reforma Constitucional en materia electoral, su proceso iniciará en la Cámara de Diputados. Sin duda alguna será de gran interés público en todos los sectores, además de que con ello se abrirá paso a nuevos debates públicos para que los ciudadanos, organizaciones civiles, las fuerzas políticas plurales, así como académicos expertos en materia electoral aporten elementos para poder construir una reforma electoral sólida y acorde a las circunstancias actuales de la vida política del país.

Cualquier cambio que se requiera debe pensarse para fortalecer la confianza ciudadana en sus instituciones, sobre todo de una como lo es el Instituto Nacional Electoral, que por sus funciones es pilar de la democracia mexicana. Ante las diferencias se debe reconocer la pluralidad de ideas, privilegiando siempre el diálogo y los concensos, en todos los temas, por citar solo algunos, en la disminución del número de integrantes en las cámaras de Diputados y de Senadores, y así como la revisión en cuanto al financiamiento otorgado a los partidos políticos.

No se debe dejar de lado en la discusión de esta propuesta de una nueva reforma electoral el reforzamiento de los mecanismos en materia de transparencia para que estas fuerzas políticas que en la actualidad integran el sistema político pongan una mayor disposición para la entrega de la información a los ciudadanos dentro de los plazos y modalidades la información que se les sea requerida, además de desglosar más detalladamente dentro de la Plataforma Nacional de Transparencia el reparto de sus prerrogativas y gastos de campañas, ya que estos son recursos públicos que les otorga el Estado Mexicano.

Aprobar una reforma electoral sin un exhaustivo y adecuado análisis, sería atentar en contra de la democracia que tanto trabajo ha costado a los ciudadanos consolidar y transparentar, lo que representaría un claro retroceso hacia el pasado. Como ciudadanos, debemos seguir luchando para que en todo momento prevalezca la transparencia y el Estado de Derecho en los procesos electorales. La nueva reforma electoral debe tener como esencia lograr un punto de inflexión con respecto al camino hacia un fortalecimiento y consolidación de la transición de la vida democrática del país, así como un equilibrio de los poderes, lo cual puede coadyuvar para incentivar al desarrollo de la participación ciudadana, reconstrucción del sentido social.

Las dos cámaras legislativas deben mostrar altura en la discusión que se avecina, una de las más importantes de nuestra vida democrática. Si queremos consolidar la transparencia, la democracia y por ende la vida pública de nuestro país, debemos respetar lo construido y con base en ello apuntar a mejoras de nuestro sistema democrático. Nuestro México lo demanda y lo merece.

 

@JulietDelrio