Adelantar tiempos electorales no solo altera la agenda política, también afecta la entrega oportuna de beneficios y programas estatales, pues la atención de las autoridades y servidores públicos se desvía hacia disputas políticas anticipadas.
En tiempos electorales, es común escuchar rumores, especulaciones y anticipos sobre quiénes podrían ser los próximos candidatos a cargos de elección popular. No obstante, cuando las campañas y procesos de sucesión se adelantan de manera prematura, el impacto trasciende el ámbito político y alcanza también lo social y lo administrativo.
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