¿A quién sirves cuando excluyes?

Asumir un cargo público implica una gran responsabilidad, la de representar y servir a todas las personas, sin distinción.

Ser incluyentes no es una moda ni una concesión; es una base fundamental del ejercicio del poder. Porque sin inclusión no hay justicia, y sin justicia no hay paz social.

La igualdad debe permear todos los sectores desde el empresarial, educativo, medios de comunicación y, por supuesto, el gobierno. Solo así construiremos una sociedad verdaderamente equitativa, donde el respeto y la dignidad de cada persona sean principios irrenunciables.

Sobre esto escribo en Las Noticias Ya.