Triangulaciones en licitaciones, empresas que aparecen como intermediarias y recursos públicos que terminan sin que sepamos quién está realmente detrás.
¿De qué sirve tener leyes de transparencia y rendición de cuentas si no podemos llegar al beneficiario final?
La opacidad cambia de forma, pero el problema es el mismo: dinero público sin saber quién se beneficia realmente.
La ley debe aplicarse para llegar hasta el último responsable y hasta el último beneficiario