Permitir (o imponer) la instalación de aplicaciones en teléfonos personales para “fines laborales o políticos” no es un tema menor. Puede constituir hostigamiento, abuso de poder y violaciones a la legislación laboral y de protección de datos en México.
Implica decir “nunca más” a cualquier forma de control que vulnere la dignidad laboral. Implica transformar el silencio en denuncia, y la denuncia en justicia.
invito a leer mi artículo en Proceso.