Educar desde el conocimiento, no desde la improvisación

La educación no puede detenerse. Como país, no podemos darnos el lujo de bajar los brazos cuando se trata de formar a nuestras niñas, niños y jóvenes, ni de fortalecer a quienes hacen posible ese proceso: nuestras y nuestros docentes.

En un mundo que avanza a pasos agigantados, en el que la tecnología transforma cada rincón de la vida cotidiana, es indispensable que el personal docente se prepare de manera continua. Estudiar, actualizarse, innovar y adaptarse no es un lujo, es una necesidad. Quien enseña también debe seguir aprendiendo, porque solo así podrá transmitir no solo conocimientos, sino también inspiración, ejemplo y dirección.

Sobre esto mi comentario hoy en El Mirador.